viernes, 29 de junio de 2007
Mi primer sismo
sábado, 23 de junio de 2007
Crisis a lo "Prison Break"
Y digo yo, si regreso a España en julio y regreso a Chile en agosto, ¿no se podría considerar como dos estancias distintas y por lo tanto no tendría por qué hacer este papeleo? Pues al parecer no, porque al estar en el país más de cuatro meses en un plazo de tiempo necesito “papeles”, al menos para mi segunda estancia.
Bueno, pues nada, ahí está Crisis en plan Prison Break. Al menos sonrío, claro que al menos ha sido más agradable que el año pasado en Chicago, donde no sólo digitalizaron mi huella dactilar, sino que a la poli no le debió gustar lo poco que me expresaba (es que tenía el inglés oxidado y no pretendería que le cogiese el acento al momento) y me mandó al cuarto de vigilancia. Total que me pasé más de media hora con mi pasaporte encima de una mesa delante de otro policía mientras nos monitorizaban con cámaras, supongo que sería por si acaso nos poníamos “nerviosos” porque teníamos algo que esconder… En fin, que fue gracioso porque conmigo encerraron también a unos escoceses y uno de ellos estaba indignadísimo (y con razón porque me parece una violación de tu libertad) y casi mete la pata cuando le pregunta al poli (que era negro) que de dónde era él. El poli se ofendió y dijo que él era de los Estados Unidos (por supuesto el patriotismo ante todo) y se echó mano a la pipa. Pensé, a éste le detienen o le deportan directamente. Pero no, hubo suerte y no pasó nada. Y a la media hora de estar allí, el poli “sensible” cogió mi pasaporte, me hizo las mismas preguntas que la poli de la aduana y me selló el visado. ¡Ainsss que gente! Así que ya sabéis, si tenéis que entrar en los USA no se os ocurra contestar con monosílabos ante las preguntas o que te pille en plan pachorra. ¡Hay que tener energía!
sábado, 16 de junio de 2007
La hora punta santiaguina

Iba al centro (estación Universidad de Chile (la de la foto)) a eso de las 19.00h del viernes y pensé que iba a haber gente... ¡pero no tanta! Era peor que la L10 madrileña un viernes a eso de las tres de la tarde. Aunque mi parada de metro, Tobalaba, es la segunda parada de la línea roja (L1), cuando llegó el vagón, éste ya estaba abarrotado, y había tanta gente esperando que no entré, así que me tuve que esperar al siguiente. Llegó al tiro y vacío (debía ser un tren de refuerzo), con lo que en cuanto las puertas se abrieron pude colocarme en una esquinita junto a las mismas evitando ser arrollada por la gente que quería un asiento para sentarse. Durante todo el trayecto estuvimos como sardinas en lata, e incluso en algunas de las paradas se les dijo a la gente que no entrase. Pero bueno, cuando llegué a mi destino salí "vomitada" del vagón ya que Universidad de Chile es otra de las paradas con más afluencia de gente.
Para facilitar la gestión del personal en las vías hay unos seguratas (con chaleco amarillo reflectante) que se encargan de ayudar a que las mochilas que se quedan rezagadas en el cierre de puertas entren en el vagón o que los viandantes no pasemos de la línea amarilla para que no nos arrollen los trenes (que por cierto llegan a bastante velocidad). Al mismo tiempo por megafonía te avisan de si se ha cortado el acceso temporalmente a las vías para evitar más acumulación de gente en las mismas. Por otro lado, el suelo del andén está partido en tres zonas: la primera parte va de la vía a la primera línea amarilla (medio metro) y es la zona en la que no se debe estar si no quieres que te pille el tren. La segunda zona está entre dos líneas amarillas (un metro) y esta es la zona de la gente que va a entrar en el siguiente vagón con suerte. Por último, la tercera zona va de la segunda línea amarilla a la pared (metro y medio) es para la gente que va caminando por el andén o para aquellos que tienen que esperar a otro tren por no haber podido entrar en el anterior. Por cierto que en hora punta si tienes que salir prepárate para pegarte con la gente porque lo de "salir antes de entrar" no es que se respete mucho.
lunes, 11 de junio de 2007
Dos años ya...
domingo, 10 de junio de 2007
Mis primeros días en Santiago de Chile
