lunes, 29 de febrero de 2016

Un año y siete días

Hace un año tenía marcado en el calendario con círculos rojos muy grandes la fecha 22 de febrero de 2015. Y es que no solamente iba a correr la maratón de Sevilla ese día, sino que era la fecha que habíamos establecido mi chico y yo como la fecha de fin de cuarentena post cesárea. Tras 18 meses de espera, íbamos a volver a intentar tener un bebé. Un año y siete días más tarde seguimos esperando, sin éxito, que ese bebé sea concebido.

A lo largo de este año hemos visto cómo varios amigos y conocidos se han quedado embarazados y/o han dado a luz a sus bebés. Y nosotros... nada. Me alegro mucho por ellos, pero respecto a nosotros, nos sentimos bastante inútiles, la verdad. 

Al menos ya han pasado los duros meses en los que la llegada de la regla nos suponía un bajón anímico de varios días. Sin embargo este bajón, aunque más breve en el tiempo, no termina de irse y estoy cansada de tener el calendario marcado por quincenas en función de posibles días de ovulación y el probable día llegada de la "rojilla". Estoy cansada de guardar de forma absurda ropa y objetos del peque para por si acaso. Estoy cansada de notar si me salen granos en la cara, de si estoy con el SPM, de si tengo manchados marrones entre reglas, de si las manchas marrones se vuelve rojas. Estoy cansada de ilusionarme para luego darme un hostión contra el muro de la realidad. Estoy cansada de no encontrar la motivación para correr porque en el fondo no quiero hacer una maratón sino estar embarazada. Estoy cansada de no saber...

Semejante a lo que me ha pasado con el curro, necesito cerrar una puerta para avanzar abrir una ventana aunque sea una que no estaba en mis sueños. Por eso he decidido marcarme un plazo tope: Navidades 2016. Hasta entonces, sé que seguiremos intentándolo, pero si en esa fecha no tenemos pinta de estar embarazados, busco una asociación y dono todo lo que tenga de Ángel. ¿Para qué seguir aferrándome a algo que no parece que vaya a ser? 

Veremos qué ha pasado entonces, aunque a día de hoy, no soy muy optimista.