
¡Sí señor! Somos campeones de Europa. Tras tropecientos años, España logró superar los hasta ahora imposibles cuartos venciendo a Italia, maravilló en semifinales ante Rusia y conseguimos superar a Alemania en la final, y encima con un bonito juego.
Ahora mismo el sentimiento en las calles es de felicidad. La esquina de mi casa (es un cruce de dos avenidas) ha sido literalmente tomada por los chavales y paran a todo vehículo que pasa por el paso de cebra al mismo tiempo que tocan sin cesar los claxones de los coches (me da que no voy a poder dormir mucho esta noche hasta que no se vayan a Colón).
La verdad es que tengo un gran sentimiento de alegría, pero sin embargo no soy capaz de soltarme como o hace la gente normal. Me encantaría poder echarme a la calle con el resto de la gente, pero no me sale hacerlo. Supongo que soy bastante fría (claro que aporrear los autobuses según pasan tampoco es mi estilo) o por qué no me gusta celebrarlo más en la intimidad y viendo cómo la gente expresa su alegría.
Me encantaría poder llegar a sentir el sentimiento de los jugadores cuando levantan la copa. Tiene que ser impresionante, una sensación de satisfacción y de saber que las cosas se han conseguido tras mucho esfuerzo. Creo que las únicas veces que puedo llegar a sentir eso es cuando cruzo la meta tras correr una maratón, así que voy a tener que empezar a entrenar de nuevo, para volver a sentir eso.
Ahora mismo el sentimiento en las calles es de felicidad. La esquina de mi casa (es un cruce de dos avenidas) ha sido literalmente tomada por los chavales y paran a todo vehículo que pasa por el paso de cebra al mismo tiempo que tocan sin cesar los claxones de los coches (me da que no voy a poder dormir mucho esta noche hasta que no se vayan a Colón).
La verdad es que tengo un gran sentimiento de alegría, pero sin embargo no soy capaz de soltarme como o hace la gente normal. Me encantaría poder echarme a la calle con el resto de la gente, pero no me sale hacerlo. Supongo que soy bastante fría (claro que aporrear los autobuses según pasan tampoco es mi estilo) o por qué no me gusta celebrarlo más en la intimidad y viendo cómo la gente expresa su alegría.
Me encantaría poder llegar a sentir el sentimiento de los jugadores cuando levantan la copa. Tiene que ser impresionante, una sensación de satisfacción y de saber que las cosas se han conseguido tras mucho esfuerzo. Creo que las únicas veces que puedo llegar a sentir eso es cuando cruzo la meta tras correr una maratón, así que voy a tener que empezar a entrenar de nuevo, para volver a sentir eso.
Pero no nos olvidemos de algo que podremos contar a nuestros nietos: nosotros vimos cómo la selección española de fútbol ganó la copa de Europa un 29 de junio de aquel año 2008. ¡Enhorabuena!