
domingo, 27 de septiembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Desear lo que no se tiene
Este fin de semana he estado en Córdoba para asistir a la boda de un compañero de trabajo. Como siempre que voy a este tipo de eventos se produce un choque de alegría-tristeza en mi interior.
Alegría porque es bonito ser partícipe del momento en que dos personas que se quieren deciden formalizarlo a través de una unión a partir de la cual siguen cimentando sus sueños de una vida en común.
Tristeza porque me da envidia que yo no pueda tener esos sentimientos de “vistas de futuro”, ya que tengo la sensación de que no voy a tenerlos nunca. No sólo porque tenga problemas para socializar, sino también porque como siempre no creo que el chico que me guste le guste yo a él. ¿Por qué? Porque soy vieja, aburrida y muy cerebral y cuadriculada. Supongo que lo que tengo que ofrecer no interesa y lo mismo a quien le interesa no se lo quiero ofrecer.
No sé, la vida es complicada y nosotros encima la complicamos más. Pero bueno, habrá que seguir sin perder la esperanza. De momento es bueno que vuelva a tener este tipo de sentimientos hacia otra persona. Que luego haya algo o no… el tiempo lo dirá. Lo importante es intentarlo, porque ya toca ¿no?
miércoles, 9 de septiembre de 2009
La ley del bocazas mental
Pues es lo que me pasa constantemente en el trabajo: tengo que implementar algo, creo que voy bien y que tengo las cosas controladas y ¡paff!, un nuevo requerimiento que afecta a todo, algo que no terminaste de controlar y que te muestra una cagada…
Quizá eso me indica que no estaba todo tan controlado como pensaba y que tengo que hacer un mayor seguimiento, o ¿quizá tendría que conseguir que el resto del equipo se involucrase más en este seguimiento para que no recaiga todo sobre mí? Porque la verdad es que estoy cansada de tener que revisar todo para ver si hay algo que puede fallar, estoy cansada de estar preocupada por todos los desarrollos y pensar que si hay un error es por una cagada mía.
Y alguna vez me gustaría poder sacar pecho e ir en plan “chulo” por la vida, pero esta vida no hace más que demostrarme que cada vez que lo intento me dan una hostia en la cabeza para que vuelve a agacharla… No es una buena actitud para triunfar en esta vida, la verdad.