lunes, 19 de octubre de 2009

lunes, 12 de octubre de 2009

domingo, 11 de octubre de 2009

Les voy a dar a los de Bricomanía…

Tras unos cuantos escritos “tristones” en los que casi me deprimo yo misma al releerlos, creo que es conveniente que vuelva a cambiar de estilo donde vuelva a salir mi venada chistosilla que siempre me alegra más.

Así que aquí presento mi agradecimiento a los chicos de Bricomanía por hacernos creer que poner un cuadro es cosa de niños… ¡Y una mierda! Está claro que sus programas no se hacen en directo, porque si no podríamos disfrutar viendo los contratiempos que surgen simplemente para poner dos botelleros y dos cuadros en una pared:

a) Las paredes no son rectas.
La tajada que llevaba el albañil cuando dió de yeso a las paredes hace que 10 cm para fijar las hembrillas derecha e izquierda respecto a la viga del techo, dejen el cuadro desnivelado, con lo que terminas moviendo la hembrilla en el cuadro para desnivelar el cuadro y así que quede “recto”.

b) Si pones una broca del cinco, acabarás poniendo un taco del ocho.
Y es que la composición de la pared no es la misma en toda la superficie que hace que la broca o bien se tope con un elemento que tienes casi que llamar a las tuneladoras del Gallardón para toparte con el ladrilo, o bien se rompe la pared y se crea un agujero donde se podría poner un kiosco.

c) No midas que te es mejor ir a ojímetro
No siempre la mitad de diez es cinco, y es que en esta vida todo es relativo. Antes de colocar algo en el punto medio, da tres pasos para atrás y mira a ver cómo queda. Seguro que te ahorras el tener que colocar el cuadro y una vez que está te des cuenta que lo has dejado muy pegado a la izquieda con lo que tienes que desplazarlo (dejando un precioso agujero a la vista de todo el mundo) :S

d) No hagas obras en un festivo que seguro que te falta algo
Y es que si tienes el número justo de tacos, seguro que uno se rompe y te quedas corto. Si tienes tornillos largos, necesitas cortos; si tienes tornillos grandes, necesitas pequeños; si tienes una broca del 5 y del 7 seguro que necesitas la del 6.

e) Si puedes intenta no hacer las obras con un hombre
Y es que tienen que dominar la situación para seguir sintiéndose los “hombres de la casa” (vale yo soy muy mala con la “Black & Decker”, ¡pero es que mi padre no tiene sensibilidad en la mitad del cuerpo!). Como siempre NUNCA preguntan y aunque se creen autosuficientes, siempre terminan aceptando nuestra ayuda (¡pobriños!)

f) Ante todo, no te lleves a tu madre a que revise la obra
Y es que ella será la que encuentre todos y cada uno de los errores que hayas podido “tapar” y por los que te echará la bronca (temblando estoy por el comentario del agujero que ha quedado en el salón, a ver si lo tapo rápido XD)

miércoles, 7 de octubre de 2009

Planificando carreras

Pues sí, de aquí a cinco y seis meses tengo que prepararme dos maratones: la de Barcelona y la de Hamburgo respectivamente.

Los alicientes que tengo en ambos casos es que a parte de salir de los madriles durante un fin de semana, también voy a tener compañía ya que mi madre se apunta a los dos viajes (todo sea por cambiar de rutina, la pobre). La presencia de mi padre y hermana todavía están pendientes. Hmm tendré que convencerles a base de esas peaso pizzas que hago en mi horno XD

Respecto a la de Barcelona, me mola la idea de bajar considerablemente el tiempo del año pasado (5h) en cuanto entrene un poco más (sí, vale no pienso repetir la burrada del año pasado de hacerla sin entrenar). Respecto a la de Hamburgo, no tengo más que ganas de descubrir mi “Hamburgo” en otras circunstancias distintas a ir en agosto (seguro que me muero de frío, JAJA).

Además con eso de que se apunta mi madre que no ha estado en ninguna de las dos ciudades, pues nada me tocará de hace de guía turística lo cual me encanta (sobre todo en Hamburgo, donde ya estoy saboreando ese codillo con esa peaso cerveza de trigo, mmmmm). Sólo espero que le gusten las ciudades tanto como a mí y que se lo pase genial en esa escapada.
Pues nada, a ver si me pongo a entrenar para aguantar y bajar tiempos, pierdo un par de kilos más y no sólo me pongo en forma sino que encima me pongo “buenorra” para el veranito del 2010, que espero por fin poder disfrutarlo yéndome a la playa.

domingo, 27 de septiembre de 2009

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Desear lo que no se tiene

Este fin de semana he estado en Córdoba para asistir a la boda de un compañero de trabajo. Como siempre que voy a este tipo de eventos se produce un choque de alegría-tristeza en mi interior.

Alegría porque es bonito ser partícipe del momento en que dos personas que se quieren deciden formalizarlo a través de una unión a partir de la cual siguen cimentando sus sueños de una vida en común.

Tristeza porque me da envidia que yo no pueda tener esos sentimientos de “vistas de futuro”, ya que tengo la sensación de que no voy a tenerlos nunca. No sólo porque tenga problemas para socializar, sino también porque como siempre no creo que el chico que me guste le guste yo a él. ¿Por qué? Porque soy vieja, aburrida y muy cerebral y cuadriculada. Supongo que lo que tengo que ofrecer no interesa y lo mismo a quien le interesa no se lo quiero ofrecer.

No sé, la vida es complicada y nosotros encima la complicamos más. Pero bueno, habrá que seguir sin perder la esperanza. De momento es bueno que vuelva a tener este tipo de sentimientos hacia otra persona. Que luego haya algo o no… el tiempo lo dirá. Lo importante es intentarlo, porque ya toca ¿no?

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La ley del bocazas mental

Quizá es que sea pesimista, pero ¿no os da la sensación de que si crees que algo va a ir como la seda porque lo tienes todo controlado de repente surge algún imprevisto con el que no contabas para nada que lo jode todo?

Pues es lo que me pasa constantemente en el trabajo: tengo que implementar algo, creo que voy bien y que tengo las cosas controladas y ¡paff!, un nuevo requerimiento que afecta a todo, algo que no terminaste de controlar y que te muestra una cagada…

Quizá eso me indica que no estaba todo tan controlado como pensaba y que tengo que hacer un mayor seguimiento, o ¿quizá tendría que conseguir que el resto del equipo se involucrase más en este seguimiento para que no recaiga todo sobre mí? Porque la verdad es que estoy cansada de tener que revisar todo para ver si hay algo que puede fallar, estoy cansada de estar preocupada por todos los desarrollos y pensar que si hay un error es por una cagada mía.

Y alguna vez me gustaría poder sacar pecho e ir en plan “chulo” por la vida, pero esta vida no hace más que demostrarme que cada vez que lo intento me dan una hostia en la cabeza para que vuelve a agacharla… No es una buena actitud para triunfar en esta vida, la verdad.